PLANETES

Esta pequeña joyita animada pasó casi sin pena ni gloria por los calientes bitorrentes de finales del 2003 que no aflojaban de traernos estrenos de todo tipo para desgracia del otaku sin ancho de banda que seguramente se vio tentado de bajar otros títulos más llamativos antes que la historia de un chabón medio agreta vestido con un traje de astronauta con forma de sapo.
Nosotros, confesos fanáticos de los cohetes, habíamos dejado juntando polvo durante meses y meses inclusive tras haber leído los mangas que prometían al menos un diseño super clásico y una historia cautivante y solo apta para los más hards de los die hards de la ciencia ficción.
Sin embargo cuando llegó el momento de puntear los primeros capítulos la verdad que nos embolamos un poco porque Planetes es un animé que tarda bastante en despegar, digamos que la ignición toma al menos cinco o seis  episodios, pero cuando empezamos a vislumbrar el resplandor de las primeras estrellas la historia empieza a quemar etapas bajo el estricto control del personal de Cabo Sunrise.

La animación es poco menos que excelente, aún tratándose de un programa televisivo. Nos atreveríamos a decir que en su conjunto es aún mejor que las últimas producciones niponas para la pantalla grande y lo que es aun mas admirable: no hay capítulos dibujados por equipos de segunda o tercera línea, algo que en los últimos años ya es moneda corriente.
Como decíamos, este no es el caso de Planetes, que hace gala de una calidad digna de los grandes clásicos como Gundam 0083 o los mejores pasajes de Cowboy Bebop, lo cual habla a las claras de oficio, talento, y muy especialmente de poco 3D y si hay, es del que no se nota.
Pero a no sobremocionarse porque todo esto no significa necesariamente que haya grandes dosis de acción. Este es un animé tranqui, con alucinantes escenas espaciales sobre la atmósfera terrestre, una historia interesante y personajes bien plantados pero en el que no hay nada de tirines, ni combates a la velocidad de la luz o cosas por el estilo.
Los protagonistas de esta historia son un grupo de perchados que trabajan en la sección más subestimada de una mega compañía llamada Technora que se especializa en la explotación espacial. De hecho los chicos de la sección Hann son basureros de alto vuelo, operarios especializados en juntar todo tipo de chatarra (desde tuerquitas hasta satélites averiados) que haya quedado atrapada en la órbita terrestre. Este tipo de desperdicios representan un potencial peligro para los vuelos comerciales y militares que van de aquí para allá por entre los planetas  del sistema solar interior porque estamos hablando del año 2076.

Planetes
Si bien en el apartado gráfico las viñetas de Makoto Yukimura han sido fielmente adaptadas, la historia ha sido un tanto reorganizada a los fines de ser más clara para el telespectador. Todo comienza cuando Ai Tanabe, una ponjita recién salida de la academia de astronautas se incorpora a las filas de Technora. Sus grandes ilusiones de hacer una meteórica carrera se precipitan a tierra cuando se da cuenta que la mandaron derechito a la sección de los chatarreros. Allí se encuentra con Hoshino Hachirota (a quien todos conocen como Hachimaki) uno chabón re-cabeza que lo único que tiene en mente en juntar plata para comprarse su propia nave espacial. El pibe es bueno levantando porquerías orbitales pero mucho que digamos no le da, nisiquiera para darse cuenta que por más que labure un millón de años le va alcanzar para comprarse siquiera el gorrito de capitán. Más clara la tienen la jefaza de maniobras del grupo, una señora con todas los kanjis, que se llama Fee Carmichael y el ruso Yuri Mihairokov cuya esposa fuera una de las primeras víctimas de una tragedia causada por un tornillo que se dio de frente contra un transbordador espacial. El grupo se completa con dos mega freaks que están al pedo todo el día pero tienen más rango que los verdaderos trabajadores y por eso no los rajan; ellos son el apu Alvin Lavi y el rechoncho jefe de sección Phillip Mayers. Los informes y los vencimientos de las tarjetas los contabiliza una chirusa tan ortiva como misteriosa de nombre Edelle.Todos conviven dentro de una gigantesca estación espacial ISPV 7 cuando los principales miembros del equipo (normalmente Fee, Hachi, Tanabe y Yuri) no salen a cumplir las misiones de recolección a bordo de la Toy Box, una navecita que ya vio la hora de jubilarse hace rato. Más adelante llegará el turno de estrenar lo Toy Box II que es mucho más moderna y  poderosa.
Las historias son en su mayoría autoconclusivas aunque los sucesos de fondo se deshilvanan a lo largo de los veintiseis capítulos. A medida que los personajes se nos van presentando también se ahonda en sus ambiciones personales y ocasionales romances. Así pronto Tanabe se verá atraída por la personalidad de su sensei, que no es otro que Hachimaki, pero este tiene una chiruza medio amazónica que también le tira. Por otro lado al protagonista le llegará el momento de decidir entre quedarse y darle bola a la chica o tomarse el pire en una mega nave espacial –la Von Braun- que tras no pocos incidentes pronto estará lista para realizar el primer viaje entre nuestro planeta y el gigantesco Júpiter. Por supuesto ni Hachi ni sus amigos se quieren quedar afuera y no van a perder la oportunidad de embarcarse en la misión más ambiciosa de la humanidad solo por una minusa o por seguir laburando en Technora. Mucho menos su padre, el Sr Goro Hoshino quien a pesar de haberle prometido también a su jermu que se iba a jubilar e iba a volver con ella, tras ver como los terribles motores de la Von Braun se van al carajo decide ponerse a disposición del cerebro tras este demencial proyecto , un engreído personaje de apellido Locke Smith a quien lo único que le importa es poner su nombre en los libros de astronáutica y llegar al gigantesco gaseoso a como de lugar, sin importar cuantas vidas se pierdan por el camino.

Como decíamos antes, las diferencia más importante entre el animé y el manga es que en este último el personaje de Tanabe no aparece hasta bien adentrado el segundo volúmen y la mayoría de las aventuras en papel  no cuentan con su protagonismo. Además los sucesos narrados en el primer tomo de las historietas aparecen casi hacia el final de la versión de tele, lo cual contrariamente a lo que pueda suponerse dota a la historia una solidez argumental de la que el manga adolece.
El único bulón flojo en toda esta estructura es el que sostiene a la banda de sonido. La misma pocas veces parece acompañar satisfactoriamente el estado de ánimo de los personajes o las situaciones en las que se ven comprometidos . El temita de opening y los dos endings (Dive in the Sky interpretado por Mikio Sakai, Wonderful Life y Planetes) tampoco son gran cosa y no incitan siquiera a bajarse los mp3 por acto reflejo. Una verdadera lástima.