TETSUJIN 28 THE MOVIE: Hakuchū no Zangetsu

Por estos días, el shonen argento-justicialista que no le tema a la lengua sajona podra disfrutar de un saludable torrent del fansub retro BlueFixer, que ennoblece nuestros monitores con la release de TETSUJIN 28: The Lingering Moon of Midday (Tetsujin Nijūhachi-gō: Hakuchū no Zangetsu) película de animé de 2007, basada en el popular personaje de Mitsuteru Yokoyama.

Esta es una excelente oportunidad de encontrarse con dos figuras claves de la historia del manga y el animé. Por un lado tenemos al director de esta cinta de 2007, Yasuhiro Imagawa, realizador contundente en lo que a narraciones clásicas se refiere. El Sr. Imagawa ha demostrado ser tan respetuoso del look original de las obras que adapta, como espectacular en la presentación visual y el relato dramático, traduciendo a códigos cinemáticos actuales piezas clave del fantástico nipón, como supo demostrar en los 90 con la realización de los impecables OVAs de Giant Robo: The Day the Earth Stood Still.

Por otro lado, es la ocasión ideal para asomarnos a la obra pulp de Mitsuteru Yokoyama, un mangaka de la Golden Age, tan prolífico como el mismo Osamu Tezuka. El Sr. Yokoyama, entre otras cosas, es el creador del primer robot gigante de la historia de las viñetas orientales, el Tetsujín 28, robot gordo y narigón que protagoniza este melodramático film, conocido por algunos como Gigantor o Ironman 28. Tales fueron los nombres americanos que el robot adoptó a lo largo de las distintas adaptaciones que tuvo para la pantalla chica (mas o menos una por cada década) desde su nacimiento, en las amarillentas páginas del manga de 1956, cuando el autor contaba con 21 años. La popularidad de Tetsujín 28 es tal, que hasta tuvo una película de acción real en 2005, y cuenta con una estatua en su honor en el Parque Wakamatsu de Kobe, en nuestra isla predilecta del Pacífico.

La adaptación de Yasuhiro Imagawa es la más fiel al manga que se conoce, dejando de lado la serie de dibujitos animados en blanco y negro de los sesenta que no resistiría el paso del tiempo para un espectador actual, pero a la vez, y por sobre todas las cosas, constituye una mirada profunda al Japón de la postguerra, con un retrato preciso de la época de la reconstrucción del país, su industrialización y modernización, de acuerdo a los cánones occidentales.

Pero dejando a un lado los sensibles temas político sociales -los cuales esta obra toca con tanta emotividad como buen criterio-, Tetsujín 28 es un cálido homenaje al relato clasico de ficción folletinesca. Esto puede comprobarse sobre todo en la serie de TV (de 2004) que da origen a este film , imperdible colección de 24 episodios que visita todos los tópicos del relato clásico de misterio, acción y suspenso (científicos locos, sindicatos del crimen, hombres invisibles, experimentos militares, etc) con una mirada inteligente, que evita caer en las típicas ñoñadas naif de las obras retro. Además, está condimentada por una buena dosis de sentimentalismo tanguero, que la conviertenen en el mejor homenaje, tanto a la obra original, como a la época en la que fue concebida.

El presente film es una suerte de epílogo de la serie: Tras muchas aventuras e intervenciones en pro de la justicia, Tetsujin 28 ha sido pasado a retiro por representar a la vez un peligro para la sociedad y un anacronismo para la pacífica época moderna. Sin embargo, las heridas del pasado y una nueva amenaza se ciernen sobre Japón, haciendo necesaria la resurrección de Tetsujín 28, al comando de su tan joven como valeroso amo, el shonen tantei Shotaro Kaneda.

Como nota final, agregamos este párrafo traducido de Wikipedia. Según las propias palabras de Yokoyama, la creación de Tetsujín 28-go estuvo influída por sus prematuras experiencias en la guerra. “Cuando estaba en 5to grado, la guerra terminó y yo regresaba a mi hogar desde la Prefectura de Tottori, adonde había sido evacuado. La ciudad de Kobe había sido totalmente arrasada, reducida a cenizas. La gente decía que había sido a causa de los bombardeos de los B-29. Como niño, me quedé asombrado de su aterrador poder destructivo”. Otra influencia para la creación de Tetsujín 28 fue la Vergeltungswaffen, un set armas milagrosas pensadas para bombardeo estratégico de largo alcance durante la 2da Guerra Mundial, y la idea de que la Alemania Nazi poseía un “as en la manga para revertir su suerte”. La tercer obra que inspiró el trabajo de Yokoyama fue el film de 1931, Frankenstein, el cual le indujo la idea de que un monstruo en sí mismo no es ni bueno ni malo.