Uchuu Kyodai: los hermanos del espacio

Torino, Italia, finales de los años cincuenta. Los hermanitos Achille y Giovanni Judica Cordiglia comparten una pasión en común, que para desgracia familiar no resulta ser ni el fútbol, ni los fumetti y mucho menos las bambinas. La actividad que une a estos dos grandulones en pantalones cortos es la escucha radial de cuanto evento tuviera lugar por sobre sus cabezas, arriba en el firmamento, donde extrañas naves soviéticas no cesan de describir inverosímiles trayectorias orbitales y de emitir transmisiones aún mucho más extrañas. Lo que comenzó con el agitado bum-bum de los latidos del corazón de la perrita Laika  más tarde se convirtió en la escucha de las comunicaciones de un tal  Yuri Gagarin con sus camaradas en tierra.
La carrera espacial soviética disparó una obsesiva vigilia durante la cual los aplicados Achille y Giovanni grabaron todo lo que lograban captar sus antenas de construcción casera, ocupando cientos de kilómetros de cinta magnética que posteriormente escuchaban en el Gelosso de papá.

Controvertidos registros fonográficos

Los controvertidos registros fonográficos de Achille y Giovanni

Tamaña rutina termina dando sus buenos frutos: los fratellos del dial no solo logran captar desesperantes pedidos de socorro en el espacio sino también las últimas palabras de una agonizante cosmonauta ardiendo en llamas mientras su cápsula se desintegra al ponerse en contacto con la atmósfera queda grabada a fuego -con perdón de la expresión- en las partículas ferrosas de un carrete marcado como simplemente Noviembre de 1963. Este y otros casos, que podríamos definir como los archivos X de los hermanos Cordiglia, serán revelados posteriormente a la prensa internacional durante los convulsionados años de la guerra fría.
Nuestros asiduos lectores podrán suponer que así comienza la historia de la serie de animé que hoy nos ocupa y no están del todo equivocados. Por un lado debemos aclarar que las disparatadas aventuras radiales de los Judica Cordiglia no son producto de la imaginativa mente de un mangaka víctima de la hambruna, por el otro, no caben dudas que estas vivencias ha sido el combustible en la pluma del autor de esta obra, ya que esta también es la historia de otros dos hermanos, en este caso Mutta e Hibito Namba, el primero nacido en el instante preciso en que la selección de fútbol nipona es eliminada sin poder jugar el mundial del ´94 y el segundo en el momento exacto en que el mismo país obtiene la gloria máxima en un campo de béisbol. Estrellado uno, con estrella el otro, ambos chicos  comparten la pasión de salir a grabar por las noches cualquier sonido interesante que se produzca entre los pastizales.

Los hermanos Codriglia (arriba), los Namba (abajo)

Los hermanos Cordiglia (arriba), los Namba (abajo)

Cierta madrugada, ambos son testigos de un evento inexplicable, un encuentro cercano del segundo tipo. Iluminados por el resplandor de una aparente nave alienígena, los casi adolescentes hermanos Namba se prometen estudiar duro para convertirse en astronautas. Claro que Mutta deberá lograrlo primero, puesto que es deber del hermano mayor estar siempre un paso adelante para velar por el destino del más pequeño.
Obviamente solo Hibito lo logra, y mientras el agraciado rubiales brinda una conferencia de prensa en la Nasa, Mutta, transpirando sus morochones rulos da cuenta de que acaba de quedarse sin laburo por haber agredido a su jefe.
La acción transcurre ahora en el año 2025, cuando una misión conjunta entre la agencia japonesa de exploración espacial  JAXA y la Nasa se preparan para crear la primer base estable en la Luna, con Hibito como parte de la tripulación.
Mientras en casa de los viejos, Mutta se come el garrón de tener que volver a dormir en la camita de soltero, la ocasión es propicia para sacudirle el polvo a los viejos recuerdos, que como las rollos de cinta de los Cordiglia, se apilan en docenas de cassettes en la habitación otrora compartida con su hermano.
Uno de ellos reza 9 de Julio de 2006, la noche del avistamiento, la noche de la promesa que nuestro héroe  solo podrá cumplir si de alguna manera logra entrar a la JAXA y de ahí pisar suelo marciano…algo que a sus 31 años parece imposible. Y sin embargo…


La fidelidad de Uchuu Kyodai como serie animada para con el manga de origen es tal que lo mismo da que hablemos de una u otra cosa, de hecho no he querido leer más el manga para no desaprovechar la rara oportunidad de poder disfrutar de un animé que engancha desde el primer minuto de la cuenta regresiva. El estilo de su autor se refleja perfectamente en cada fotograma, sin ser esto algo forzosamente meritorio. Nos encontramos con unos dibujos a medio camino entre Beck y Planetes, aunque afortunadamente muy lejos del bodrio que supo brindarnos otra serie de coheteros: Moonlight Mile, para los que hayan tenido la desgracia de estrellarse junto a esta. Tras las primeras escenas de Uchuu enseguida nos damos  cuenta que poco importa si la animación es algo rudimentaria o si el estilo no está a la altura de nuestros adorables clásicos. Los hermanos del espacio nos atrapan con un relato divertido, unos protas con todo el rocketo, nada de nenitas en bombacha y  la solemne promesa de conquistar buena parte del sistema solar. Dicho todo esto, no se me ocurre algo más prometedor!


Chuya Koyama, su creador ha sigo galardonado con los premios Shogakukan y Kodansha por esta obra. La misma se ha declinado a lo largo de  diecisiete tomos (hasta la fecha) y la serie televisiva se perfila como el evento nerd de la temporada. Personalmente yo me he subido a este cohete y no me bajo por nada del mundo, nisiquiera por un hecho que me ha sobresaltado más que las grabaciones truchas de Giovanni y Achilles: acabo de darme cuenta que todos los mangas a los que pasamos revista han sido indefectiblemente galardonados con el premio ´Mejor Manga´…ejém…evidentemente no solo
en Torino se cuecen habas, queridos amigos.

STAFF
Directora: Ayumi Watanabe (Bayblade, un par de Doraemón)
Manga Original: Chuya Koyama
Editorial: Kodansha
Musica: Toshiyuki Goto
Episodios planeados: 12

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